La humedad en viviendas cerradas puede parecer un simple olor que lleva mucho tiempo acumulado. Sin embargo, detrás de ese olor puede haber un problema de humedad muchos más importante en paredes, techos y suelos.
Por qué una vivienda cerrada puede acumular humedad
El aire apenas se renueva si las ventanas están cerradas o no se calientan las habitaciones. Además, los cambios de temperatura enfrían algunas superficies y permiten que el vapor se convierta en pequeñas gotas. De esta forma, aparece la humedad en una vivienda cerrada, sobre todo en los rincones menos soleados.
No obstante, la falta de uso no siempre es la causa. Una tubería dañada, una cubierta estropeada o el agua que asciende desde el terreno son también otros motivos.
Qué ocurre cuando una casa pasa meses sin ventilación ni uso
Una estancia cerrada conserva más los olores y tarda más en secarse. Al mismo tiempo, una fuga puede dejar una marca mayor. La combinación de casa cerrada y humedad no nos permite conocer a primera vista cuál es el origen, por lo que habrá que observar dónde aparece y cómo evoluciona.
Señales que conviene revisar antes de comprar o alquilar
Para revisar la humedad de una vivienda, hay que mirar más allá de una pared recién pintada y abrir las puertas o los muebles. La señal principal está en el olor nada más entrar, pero también hay que prestar especial atención a estas pistas:
- Olor a cerrado que continúa incluso después de airear.
- Manchas en las paredes o cercos con tonos amarillos.
- Moho en las esquinas, las juntas o detrás de los muebles.
- Condensación frecuente en cristales y marcos.
- Pintura levantada, desconchada o con burbujas.
- Armarios con olor, ropa húmeda o madera hinchada.
Zonas de la vivienda donde suelen aparecer antes las humedades
Las primeras señales suelen esconderse en las paredes exteriores, las esquinas frías y en los espacios que se hallan detrás de los armarios. También es recomendable mirar alrededor de las ventanas, bajo el fregadero, junto a los bajantes y en los techos que están junto a la terraza o la cubierta.
Hay que mirar los zócalos y la parte inferior de los muros en los bajos y en el sótano. Pasa la mano con cuidado por la pared y mira si hay pintura suelta, zonas frías o sales blanquecinas. Por último, en el baño y en la cocina hay que revisar sobre todo las juntas y rincones en los que hay poca circulación del aire.
Diferencia entre falta de ventilación y humedad estructural
La humedad por condensación aparece cuando el vapor del ambiente entra en contacto con una superficie fría. Por lo general, suele dejar vaho en las ventanas y un moho oscuro en las esquinas o el techo. Una ventilación adecuada puede reducir el problema, pero también hay que tener en cuenta la temperatura y el aislamiento.
Por el contrario, la humedad estructural procede del propio edificio. El agua puede entrar desde el exterior, filtrarse por una cubierta (filtración) o subir desde el terreno (capilaridad). Las manchas persistentes, los desconchones en las zonas bajas y los cercos que crecen tras las lluvias son las señales más habituales a tener en cuenta.
Cuándo solicitar una revisión profesional
Se recomienda la revisión profesional cuando la mancha vuelve, el olor no desaparece o la pintura está abombada. También deberás pedir ayuda en los casos en los que el daño afecta a varias habitaciones, aumenta tras llover o nace desde el suelo.
En Prohucon realizamos un diagnóstico de humedades para conocer si el origen está en la condensación, la capilaridad o una filtración. Después, planteamos el tratamiento que mejor se adapta a tu vivienda para acabar con las humedades de forma definitiva.
Así pues, nuestro equipo de trabajo revisa el daño y te explica todas las soluciones que tienes a tu alcance. De esta manera, podrás decidir con más criterio, proteger tu vivienda y evitar que la humedad se haga cargo de ella.

